
Se preguntó acerca de la barrera que había frente al escenario, se dijo de antemano que la idea es que la gente estuviera cerca, pero a la hora de los quiubo, el lugar estaba cercado para las autoridades y los invitados especiales. Entonces después de “Afrorumba chilenera”, Juan paró el show para decir que si no dejaban entrar a la gente, Juana Fe no iba a seguir tocando. “Yo no sé quién tiene que autorizar esto, pero si no los dejan entrar, nosotros nos vamos”, decía mientras los guardias formaban un cerco, la gente se mantenía a la espera de una respuesta y las miradas iban y venían.
La alcaldesa tuvo que decir que sí y se desató una fiesta caliente, de harta complicidad, porque de un instante a otro, la gente de San Vicente de Tagua Tagua estaba rodeando el escenario y dejándolo todo en la cancha. Había emoción en el ambiente, se produjo un momento de total conexión, porque mientras la gente al llenar los espacios, llenaba también los corazones de los juanafeses, por su parte, los sanvicentanos tenían una liberación de espacios, fiesta, alegría y unidad. De pasada, San Vicente de Tagua Tagua demostraba con creces por qué es una tierra con fama de producir gente buena onda.
Hubo cariño espontáneo entre la gente de San Vicente y los cabros de Juana Fe, porque el grupo pudo compartir su mensaje de familia, cariño y alegría con una localidad que respondió al llamado de fiesta con sudor, canto y baile.
Por Roberto Mundaca
