
Nos recibieron con un tremendo quequito con manjarcito las dueñas de hogar y todo se veía bien, pero finalmente se suspendió el concierto en Los Muermos. Nos quedamos con las ganas nosotros, la gente de allá y las candidatas que estaban esperando que coronaran como reina de Los Muermos a una de ellas. La lluvia se puso densa en un rato y la gente se tuvo que ir. Así que no pudimos retribuir en el escenario el inmenso cariño que nos entregó la gente de Los Muermos.
Lo que más lamentábamos era que las niñas del hogar Renacer no iban a poder subirse al escenario a bailar el Callejero como les habíamos prometido. Incluso en la tarde el Juanito les había armado hasta una coreografía para que bailaran juntos ahí. La idea era entregarles un rato de alegría y sacarlas un poco de los temas que las tienen en dicho establecimiento. Pero igual podíamos hacer algo, así que les tocamos Callejero en formato desenchufado y reducido, y las niñas pudieron bailar, con esa alegría que les conocimos, con las ganas de hacer algo distinto. Ellas esperaban sólo un saludo, como nos pedían en una cartita que habían escrito para nosotros, pero no costaba nada hacer algo más. Pero bueno, lo hicimos en privado y nos alegramos mutuamente igual por un rato.
Después nos despedimos, con el corazón contento, con energías para mandarnos el viaje de 13 horas que nos esperaba para Bucalemu. Un carretito cortito arriba del bus, y después al tuto para llegar bien al día siguiente. Desayunito en el camino, más viaje y más recorrer este Chile lindo y generoso, que nos sigue dando sorpresas y cositas que nos alimentan el alma.
PD: Un gran saludo para las niñas y las tías del hogar Renacer, quienes hicieron que el viaje valiera largamente la pena.